Reflexiones del IX Diálogo Ético

Reflexiones del IX Diálogo Ético: “¿Qué me  compromete? ¿Habrá algo que valga la pena? Especulaciones a propósito de juventud, formación, universidad y país”- Mario Ramirez

Personalmente, siempre he participado en los diálogos éticos desde que inicié mi formación en psicología. Siempre me parecieron espacios importantes de reflexión y en los dos últimos diálogos he tenido el gusto de ser panelista: el primero como representante estudiantil del Comité de Ética y el segundo en representación de la Asoc.EncuentroPsicológico (AEP). En este último, denominado “IX Diálogo Ético: ¿Qué me  compromete? ¿Habrá algo que valga la pena? Especulaciones a propósito de juventud, formación, universidad y país”, más que presentar mi posición personal sobre el tema se me encargó dar a conocer las posiciones de AEP. Aquí presento las principales reflexiones surgidas del Diálogo y algunas otras ideas importantes que por falta de tiempo quedaron en el tintero.

Vamos por partes. El objetivo del Diálogo fue que los asistentes reflexionen sobre varias cosas: cuán comprometidos están con su formación, la universidad, la profesión y el país; cómo se comprometen; qué tipo de profesionales quieren ser; cómo se responsabilizan y convierten en actores y protagonistas; y qué hacer frente a la miopía e indiferencia social que nos rodea. Así, se invitó a un representante de cada agrupación estudiantil activa de la especialidad de Psicología PUCP: ASED, CEPSICOL, Psinergia y AEP; además, se contó con la participación de María Raguz como moderadora y Rosa María Cueto como comentarista.

 Para lograr los objetivos mencionados se propusieron una serie de preguntas orientadoras. La primera de ellas tenía que ver con el diagnóstico y la propuesta en relación a la participación estudiantil en nuestra especialidad. En principio, todos coincidimos en que la participación estudiantil es baja en general y se hace más notoria si la comparamos con la participación en otras facultades u otras universidades. Asimismo, coincidimos en que las causas eran múltiples, aunque el énfasis en cada una de esas causas sí fue diverso. AEP plantea básicamente dos causas: a) la existencia de una “cultura” de poca inversión de tiempo a lo ofrecido fuera de las clases y b) la poca concordancia entre lo ofrecido fuera de clases con nuestros intereses como estudiantes.

 Ambas causas están obviamente relacionadas e incluso se potencian entre sí. Esto ocurre, en primer lugar, porque la “cultura de poca inversión” hace que uno no se entere de todo lo que hay y, por tanto, las posibilidades de enterarse de algo que va de acuerdo con los propios intereses son mínimas. En segundo lugar, el hecho de que la única información recibida es sobre cosas que uno no encuentra interesantes refuerza la idea de que buscar es en vano. Esta dinámica deriva en una serie de comportamientos que variarán dependiendo de las características personales de cada uno. Esto último es importante porque en AEP creemos que no se puede esperar el mismo nivel de participación de todos, ni siquiera en una población universitaria. Así, de acuerdo con lo conversado, algunas personas no participan porque les da flojera; otras porque no ven cómo hacerlo; otras porque sienten que su vida social se ve amenazada por participar en otra cosa fuera de los cursos, sea académico o político, otras porque creen que la participación estudiantil no les suma nada (es decir, que la formación de las aulas es suficiente); y otros porque sencillamente no han encontrado algo que los apasione lo suficiente como para invertir su valioso tiempo. De hecho, consideramos que la mayoría se encuentra entre los que creen que la participación estudiantil (y con ello me refiero a algo tan básico como asistir a eventos) no les suma nada y los que no han encontrado algo apasionante. Además, estos son dos grupos que se traslapan.

 La propuesta de AEP se deriva lógicamente de este diagnóstico. Buscamos, principalmente, entender la dinámica que sostiene la cultura de la innacción y, por supuesto, transformarla a largo plazo (que es básicamente lo que todas las agrupaciones buscan). Para ello, tenemos principalmente dos estrategias:

a)    Concentrarnos en las mentes frescas, los estudiantes de básica. En ellos, la cultura de la inacción aún no se instaura y además cuentan con más tiempo. Es a ellos a los que nuestros más grandes esfuerzos de captación van dirigidos.

b)    Acercarnos a todos los estudiantes de una manera atractiva para ellos. Esto implica escuchar sus necesidades y gustos y lanzar estrategias de captación acorde con ello. Para ellos, consideramos que la oferta debe ser variada.

En este punto, es necesario resaltar las intervenciones de Rosa María Cueto y de Susana Frisancho, quienes cuestionaron el tipo de participación propuesta, no solo por AEP sino por todas las agrupaciones. Señalaron –en primer lugar y con razón- que hemos tendido a un cierto reduccionismo de la participación estudiantil a la asistencia a eventos, dejando de lado una multiplicidad de formas de participación estudiantil, desde los modos de participación más políticos hasta la responsabilidad social y participación ciudadana.

 En AEP coincidimos con ello, sin embargo consideramos la asistencia como un buen termómetro de la cultura estudiantil y del compromiso con la carrera. De por sí, la exposición a eventos de poca y multitudinaria asistencia abre ventanas a una multiplicidad de discursos y, dicho sea de paso, una gran cantidad de contactos profesionales. Además, denota cierto interés en buscar más allá del aula de clase. Acerca de ello, debemos decir que no solo AEP, sino ASED y Psinergia recién empezamos y, por tanto, tenemos mucho tiempo por delante para innovar, re-crearnos y ofrecer algo más alla de la mera asistencia a eventos. Aún así, por algo hay que empezar ¿no?

 Por otro lado, Susana también mencionó, a modo de crítica, que existe una tendencia hedonista, de modo que todo tiene que ser divertido o llamativo para que el alumno asista o participe, aun cuando su propia motivación e identidad profesional (y ciudadana) debería empujarlo a buscar el conocimiento, incluso en aquello que no es llamativo. Nosotros decidimos llevar dicha crítica al plano de la cultura estudiantil de psicología, tratando de hacer un paralelo con el concepto de cultura organizacional. En ese sentido, no queremos restarle importancia a variables individuales a las que hace referencia Susana, sino servirnos de la teoría del cambio de la cultura organizacional. Hay dos formas de cambio de cultura organizacional: expulsar a todos los individuos que no compatibilicen con la cultura que se intenta instituir o utilizar los códigos de la cultura anterior en beneficio de la nueva. En este marco, es obvio que no podemos expulsar o desaprobar a los alumnos de la especialidad que tengan un perfil incompatible con la cultura de la participación. No obstante, sí podemos proyectarnos a comprender los códigos de los que no participan, sus intereses, gustos y, en general, qué les atrae, para utilizarlo en pos de alcanzar la participación. Es por ello que nosotros optamos por las dos estrategias ya mencionadas arriba.

 Dicho todo esto, solo falta responder a la última pregunta orientadora: ¿De qué tipo de Psicología queremos ser parte? Y la respuesta es sencilla: de una psicología que tenga voz autorizada sobre la sociedad. Parte de nuestra misión es promover el conocimiento de la pertinencia del análisis psicológico para la solución de problemas o necesidades de nuestra realidad nacional. Por supuesto, con análisis psicológico no hablamos de análisis psicodinamico, al menos, no únicamente. Consideramos que es necesaria la integración disciplinaria para intervenir efectivamente en la realidad y a eso apuntamos con nuestros ciclos multidisciplinarios de conferencias. A eso también apuntamos con eventos más pequeños e internos pero con invitados de las tres especialidades. Queremos una psicología que no esté encerrada en sí misma, sino que sepa lo que se hace, primero, dentro de nuestras tres sub-especialidades y, segundo, en otras disciplinas que tienen mucho que decir en los temas que nosotros tratamos. Queremos, además, una psicología que tenga sustento (en investigación) para hablar acerca de lo que sucede en el país y no se enfoque solo en los estudiantes de  psicología de universidades limeñas. Creemos, finalmente, que si dichas condiciones se cumplen, podremos decir que somos parte de una psicología que es escuchada y que contribuye a la sociedad.

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5 Responses to “Reflexiones del IX Diálogo Ético”


  1. 1 Danilo 04/08/2011 en 10:44 am

    Las felicito y los felicito amigas y amigos de la PUCP por ese enfoque integrativo de la Psicología, abierto al cambio y la complejidad, que valora la diversidad cultural de nuestro país.
    Danilo Wetzell

    • 2 encuentropsicologico 04/08/2011 en 11:55 am

      Hola Danilo, muchas gracias por el comentario tan motivador. Esperamos seguir contribuyendo al crecimiento de la Psicología desde nuestro pequeño aporte. Asimismo, te invitamos a seguir leyendo nuestro blog y a estar atento a los eventos que realizaremos, el más próximo es el “Ciclo Multidisciplinario de Conferencias sobre Identidad Nacional”. Màs información la puedes encontrar aquí http://www.facebook.com/encuentropsicologico.

  2. 3 Susana 05/08/2011 en 10:37 am

    Es que una cosa no está reñida con la otra. La identidad no se forma en el vacío, asi que la cultura organizacional es fundamental. Como comentario, mi impresión general es que el dialogo se quedo muy en la superficie. Participar se entendía como ir a una charla, o ver una película…. no sa salió para nada de esta visión a mi juicio superficial, Pero quizá asi es comoe stan las cosas.

  3. 4 Claudia Danielle Zegarra 16/09/2011 en 1:03 pm

    Buen post, Mario! Desde mi perspectiva personal, creo que el perfil de un estudiante participativo no solo debe ser un aspecto a reclamar del estudiante, sino que este deberia formal parte integral de la curricula y de la formacion misma de Psicología en la PUCP, de manera que aquellos que no vienen con ese perfil a la universidad puedan desarrollarlo en parte, o al menos reconocer la relevancia de la participacion. Tambien me ha gustado tu definicion de para que Psicologia estamos trabajando, coincido plenamente en ella y lo que hace falta para conseguirlo es justamente desarrollar psicologos competentes en dos cosas: en la investigacion y busqueda de conocimiento; y en la capacidad para ser critico de la realidad y tener una voz politica, clara y contundente sobre la sociedad. Espero que con nuestras iniciativas estudiantiles estemos desarrollando ello. Abrazos. Claudia

    • 5 Mario Ramirez 29/09/2011 en 10:23 pm

      Gracias por el comentario, recién lo leo. Les dejo un ejemplo de como dentro de la misma PUCP que promociona la participación en la facultad de derecho. 1) reconocimiento y respaldo oficial de asociaciones y grupos de estudio conformados únicamente por estudiantes y 2) Reconocimiento de 2 créditos por estar al menos 1 anho en una de las asociaciones reconocidas por la facultad o por la publicación en una revista reconocida de derecho de un articulo académico. Espero que hayamos iniciado el camino hacia una formación con incentivos positivos para la participacion como esos. Abrazos, Mario


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