Carla Mantilla, psicoanálisis y filosofía.

Imagen tomada de http://corinto.pucp.edu.pe/menteylenguaje/carla-mantilla

Carla Mantilla es psicóloga clínica y docente de nuestra especialidad que combina en su enseñanza tanto sus conocimientos acerca del psicoanálisis como en filosofía. En cursos como “Psicoanálisis después de Freud” se le recuerda por su experticia acerca de los teóricos psicoanalíticos así como su manera dinámica de enseñanza (que no requiere de power points).

Esta semana les presentamos la entrevista a Carla Mantilla, psicóloga clínica próxima a terminar sus estudios de formación psicoanalítica.  Realizó una maestría en Estudios Teóricos de Psicoanálisis en la University College London (UCL). Así como una maestría en filosofía sobre el estudio de la teoría de la mente en nuestra casa de estudios . Ha dictado varios cursos en la facultad y también dicta en la maestría de Estudios Teóricos de Psicoanálisis.

Dialogar con otras disciplinas como la filosofía que estudia, al igual que nosotros, los procesos de la mente enriquece nuestro entendimiento y pone en el tapete el hecho de que, en sus palabras, “La mente no es de nuestra propiedad, es de dominio público”.

¡Disfrútenla!

¿Cómo así decidiste estudiar Psicología?

¿Cómo decidí?, ¿lo consciente o lo inconsciente?, lo he ido descubriendo, pero digamos que mi recuerdo más lejano de haber querido estudiar es en tercero de media. Recuerdo que había una colección de libros de Alianza Editorial que hablaban sobre los grandes pensadores del mundo y mi hermana, que en esa época ya era estudiante universitaria compraba estas colecciones y uno de estos libros era “La Interpretación de los Sueños”. Llegó este libro a la casa y yo cogí el libro, leí cuatro páginas, no entendí nada pero me fascinó, absolutamente seducida por esta forma de pensar. Y a partir de ahí se despertó la curiosidad justamente por conocer un poco más de la mente, de esa forma que pone en relieve este asunto de la sospecha, del qué cosa está más allá, que cosas están entre líneas que hay para poder entender en la mente y  el comportamiento.

 

¿Por qué crees que te mantienes en el campo de la Psicología después de tantos años?

Porque definitivamente le achunté, por ahí fue. A partir de ahí ya en mi mente empezó a haber la idea de psicología. Claro que fue bien curioso porque  yo tenía este modelo de la psicología, el modelo freudiano, de este que no entendía nada ¿no? Cuando ya empecé a ir a la universidad y llevé el curso de psicología leíamos ciertas cosas del psicoanálisis y comprendí mucho más. Definitivamente la formación que tenemos no es una formación psicoanalítica ni tiene que serlo así y ya también fui ampliando mi conocimiento de las cosas que entraban dentro de la disciplina de la psicología con mucha expectativa de ver qué sucedía cuando entrara a especialidad que era pues la gran promesa, de estos cursos que tenían  un poco  “el juguito” y fue así. Una de las cosas más importantes de la carrera para mí fue llevar el curso de psicoanálisis con Álvaro Rey De Castro. Que yo considero además un maestro, he supervisado con el mucho tiempo y es interesante que hoy en día que estoy acabando la formación para ser psicoanalista, él  es uno de mis supervisores. Este curso a mí me fascinó, me fascinó su estilo de dictado, cero power points, todo siempre en una reflexión muy informada de lo que estaba hablando, siempre esta tendencia a hacerte pensar. Llevé en clínica también el curso de psicoterapia psicoanalítica y bueno, a partir de ahí ya encontré otros referentes con los cuales me identifiqué como los cursos de diagnóstico, Rorschach, pruebas clínicas,  o psicoterapia de niños, etc. Pero,  al mismo tiempo, otra de las cosas que valoro mucho, además de estos profesores y conocimientos que iba recibiendo es una profesora  en particular que ustedes no han conocido, Meche Villanueva, de corte cognitivo conductual pero que tenía también esta particularidad de transmitirte cosas suyas. Tenía un interés muy bacán por el ser humano y creo que eso sobresalía a cualquier idea teórica. Ella lamentablemente murió unos años después pero era una institución en la Católica y creo que eso también impactó mucho como modelo de acercamiento al ser humano: el interés, la cuestión ética, el jugarte un poco por el paciente y por el trabajo. El otro aspecto fue mi terapia, yo empecé la terapia antes de ingresar a psicología y a partir de ahí se abrió otro mundo para mí. Todo este interés que estaba puesto en los demás empezó también a estar puesto en mí y en mis propios procesos. Eso es algo que me ha acompañado hasta ahora. Las dos cosas, el seguir curioseando y sabiendo más de todo y no solamente de lo psicoanalítico sino también de mí misma.

 

Nos has contado que hiciste tus estudios de pregrado en la Católica. ¿Qué otros estudios has tenido, o estás haciendo?

Yo terminé la Católica, terminé mi internado en el Noguchi. Me encantó, me pareció uno de los mejores lugares para obtener esa experiencia clínica que luego es tan importante y también para obtener experiencia de mundo, de vida, de cómo funciona una institución de salud en este país, las dificultades que los usuarios y los que prestan los servicios enfrentan, la alianza horrible que hay entre locura y pobreza, y la pobreza de los servicios y como todo esto genera un fenómeno súper complejo que hay que conocer para tomar posición y eventualmente contribuir a que se solucione. Yo terminé mí internado en el 97 porque me quedé medio año más de puro afanosa, me gustó tanto que me quedé viendo algunos casos. Hice mi tesis en un tema que en ese momento era importantísimo para mí: por qué ciertas personas deciden ser psicoterapeutas y me sirvió también como exploración y de investigación de un tema que no se había explorado mucho hasta ese entonces. Yo ya tenía pensando irme fuera y estaba en plena búsqueda de lugares para ir a hacer la maestría. Postulé a un par de sitios y  me aceptaron en España e Inglaterra pero terminé optando por irme a hacer la maestría en Estudios Teóricos del Psicoanálisis en Londres y me pareció una experiencia riquísima, no solo por la calidad del programa sino también por la experiencia. En este caso, esto sí fue un punto importante que yo considero en mi formación, fue consolidar un conocimiento que yo lo tenía más esparcido, lo sistematizó y me abrió nuevos canales hacia otras cosas. En esta línea de los estudios que hice después, creo que por falta de experiencia, un tiempo después, como que uno entra en esta especie de carrera contra no sé quién, donde dice “ya, la maestría, ya, el doctorado”, en como una especie de “sube y baja” pero no la piensa tanto. Y, yo quería hacer el doctorado, porque estaba dentro de mis planes  tener un estudio más profundo sobre algo, pero es evidente que el psicoanálisis no es una disciplina que se caracterice por ser “becable” y había que buscar algo de la psicología que tuviera cierto emparentamiento con un tema psicoanalítico, así que encontré algo que estaba dentro de mis intereses. Era esto del desarrollo infantil, el vínculo temprano, el vínculo de apego y encontré esto como un tema como para seguir explorando porque podía ver un poco la mirada psicoanalítica ahí. Postule y gané una beca para estudiar el doctorado en Nueva York. Cuando llegué, había visto la currícula por encima, la idea era ir a trabajar a un laboratorio, una investigación transcultural sobre el apego con gente muy interesante pero me di cuenta de que yo estaba trabajando clínica y esto iba a suponer una ruptura muy larga con el trabajo clínico que es el que me gusta más y que he hecho desde siempre. Llevé cursos que a la larga me parecían muy interesantes pero que se alejaban de lo que yo quizá en ese momento quería hacer y no me había puesto a pensarlo tanto. Entonces, me dediqué a aprender todo lo que pude sobre el tema del apego desde la perspectiva cognitiva y decidí volver. Al llegar, fue una crisis, tuve que renunciar a una beca, felizmente hubo gente que me ayudó mucho en la universidad y volví a dictar. Pasó un tiempo, y me di cuenta que recién estaba, internamente, y sin que esté muy consciente, madurando una idea de estudios de doctorado que era en un tema que yo tenía como tema de interés desde letras, que era la Filosofía y me metí a la maestría en la Católica. Fue un periodo que valoro mucho, pues tuve la oportunidad de ser estudiante otra vez, y en la Católica. La Filosofía también era un campo nuevo para mí  y pude llevar cursos que fueron una delicia, como leer La República, leer a Platón, ver distintos problemas de la filosofía. Aquí, me topé con una persona que también ha sido muy importante para mí: Pablo Quintanilla. Con él hubo mucha empatía porque nos interesaban los mismos temas, teníamos miradas que pertenecían a nuestras disciplinas pero que eran perfectamente integrables y había esta idea de que nuestro objeto de estudio es la mente y esto no es exclusividad de nadie, lo podemos leer desde la filosofía, el psicoanálisis, la lingüística. A partir de ahí, creció mucho y se viró hacia un tema de interés que ahora sí lo trato de explotar más, que es el estudio más teórico de los procesos mentales, sus correspondencias con la lingüística, la filosofía, de problemas que no pueden agotarse en un solo discurso y hay la necesidad de dialogar. Formamos este grupo que se llama “Mente y Lenguaje” para investigar estos temas desde las tres disciplinas, este grupo ha crecido, lo hemos constituido formalmente y estamos tratando en un proyecto  para encontrar una manera de entender cómo hay una co-evolución de la intersubjetividad del lenguaje y la condición social tanto en lo filogenético como en lo ontogenético. Y finalmente, la formación en el instituto de psicoanálisis. Ha sido una experiencia compleja, interesante.

¿Hay otros temas de interés, además de los de la mente y el lenguaje de los que ya nos has venido contando, o es exclusivamente esta área?

Ahorita, es este el tema de interés que estamos trabajando en la investigación que les conté. Cómo la persona desarrolla la capacidad para comprender las acciones suyas y de los demás, como producto de estados mentales, todo lo que es  la mentalización, la teoría de la mente. Cómo esto es una capacidad seleccionada en la evolución y que también sigue un curso interesante en la ontogenia por distintas variables ambientales como el apego y cuestiones vinculares que van a marcar el destino de esta capacidad. Otra de las cosas que me interesa mucho es la investigación empírica en psicoterapia, sobre los resultados terapéuticos. Hace algunos años hicimos una investigación con Jimena Sologuren también tratando de explorar si los terapeutas tenían criterios para evaluar la eficacia de sus tratamientos. Con Pierina Traverso, también coincido en este interés, y hemos hecho una investigación  cualitativa en el 2009 sobre la acción terapéutica según la opinión de pacientes que han llevado procesos terapéuticos y un poco comentan sobre aquellos elementos del proceso que consideran curativos o responsables del éxito terapéutico. Me interesa, en general, todo el tema de discutir el lugar de la investigación empírica en el psicoanálisis, qué ventajas presenta, qué problemas presenta, qué ventajas presenta para dialogar con otras disciplinas como la psicología, la lingüística, las neurociencias. Estos son los temas que en general trabajo en la maestría de Estudios Teóricos del Psicoanálisis, me encargo de la parte de los cursos de investigación, de impulsar el interés del psicoanálisis no sólo en lo clínico sino también en lo académico.

¿Qué cursos has dictado a lo largo de los años y cuáles estás dictando ahora?

Yo empecé dictando un curso en generales ciencias, todos pagamos piso. Se llamaba “Motivación y Liderazgo Personal”, no tiene nada que ver conmigo y empecé dictándolo con Tesania y las dos hicimos nuestro experimento teniendo como objetivo que los chicos de ciencias piensen un poco sobre sus vidas, sobre sí mismos y la idea de este curso era ofrecerles ese espacio. Fue una experiencia divertida que duró muchos años. Este es el primer curso que dicté, pero como jefe de práctica yo venía dictando desde que regresé de Londres con Patricia Martínez en los cursos que ella dictaba, Psicología de la Personalidad, Fundamentos del Diagnóstico que ahora es Evaluación, Técnicas de Entrevista, Psicoterapia Breve. Después, la primera vez que dicté en Psicología fue el curso de Deontología, que también fue una experiencia interesante. Me quedé contenta con esa experiencia. Luego, empecé a dictar Psicología de la Personalidad, lo dicté muchos años, Psicoterapia Breve también. Luego, con el cambio de currícula se creó el curso de Psicoanálisis después de Freud, dicté ese curso, también he dictado el Seminario de Freud algunas veces. Algún tiempo dicté Psicopatología también, Seminario de tesis, Supervisión de Práctica Pre- profesional. Pero con los seminarios de maestría ya es “too much”, conozco mis limitaciones.

En postgrado, yo me encargo del eje metodológico de la maestría, que consta de cuatro cursos, que son uno tras otra: el primero es para, digamos, presentar las herramientas sobre la investigación en psicoanálisis y luego la coordinación de los tres seminarios de tesis, el trabajo se reparte con todos los demás colegas que son asesores.

¿Cuáles consideras que han sido los hitos de tu carrera profesional?

Bueno, como les digo, estos dos cursos con el profesor Rey de Castro, los cursos con Meche Villanueva, el internado que para mí fue revolucionario, en términos de moverte por dentro y afianzar una cuestión, una vocación de que eso es lo que quieres hacer siempre. Me encantaría volver a hospital psiquiátrico, pero de algo hay que vivir, ¿no? (Risas). La realidad, me gustó mucho trabajar en hospital así que ese fue un momento central. También cuando me fui a hacer la maestría a UCL (University College London), y cuando hice el postgrado en Filosofía, eso sí terminó de ubicarme en algo que estaba como… no sé, el desarrollo de uno a veces es como varias piezas que están separadas y hay momentos en los que las cosas se integran y se genera un sentido y se instala algo que hace que uno decida seguir, y esos son los puntos como que resumen esa idea. Una de las cosas que ahora también recuerdo como súper importante en  mi carrera es el día de mi sustentación de tesis en Londres. Bueno acá en Lima también, mi asesora fue Patricia y fue excelente como asesora, como amiga, como alguien que me daba un montón de oportunidades. Y de hecho estaba nerviosa, y de hecho se me cayeron todas las filminas y Patty me miraba así super holding conmigo pero cuando sustenté en Inglaterra sí fue otra cosa. Para empezar no era tu país, no era tu idioma, era otro estilo de sustentación, o sea, yo entré al salón donde sustentaba y era el consultorio de mi asesora, el consultorio está dentro de la Unidad de Psicoanálisis de la universidad, entonces yo estaba echada en el diván. Estaba ella y un par de personas que eran las que iban a preguntar porque mi asesora no tenía derecho a preguntar, es diferente que acá. Entonces entré y mi tesis la tenía en sus manos Fonagy y tenía 400 papelitos metidos y la tesis era sobre él, y él no iba a ser jurado pero la persona que iba no puedo, entonces una semana antes le avisaron a él. Y yo no sabía, yo llegué y salió Mary, mi asesora, y me dijo: “ha habido un cambio” y el cambio era ese. Y además fue muy duro, y muy incisivo, digamos, es una persona especial, bien interesante pero especial. Fue una experiencia de la que aprendí un montón, así que también fue una cosa bien importante. Y bueno, luego el postgrado en Filosofía acá fue una especie de “viaje maravilloso”, de tener 3 horas para escuchar un pedacito de “La República”, y ver cómo le sacaba el jugo a ese parágrafo. Eso sí fue como delicioso, como un descanso. Y los cursos de Pablo fueron un placer, porque ahí sí era los temas en común que nos interesaban, temas que había visto en Psicología pero que de pronto también eran vistos por los filósofos de la mente por ejemplo, así como el tema de las emociones, de la comprensión, de la empatía. Y, no olvidar, un hito en mi carrera también fue mi primer paciente.

¿Cómo fue esa experiencia?

Fue una experiencia bien intensa, de muchos años además, los primeros pacientes siempre se quedan ahí, porque son los que sacan de ti todo lo nuevo en ese terreno, luego uno aprende y siempre vas a aprender y te vas a equivocar, menos mal, siempre te vas a sorprender. Pero esos primeros son algo que no vuelve, uno mantiene como diálogos con esas experiencias que son bien interesantes y de las que uno aprende mucho. Y de los alumnos también, pero bueno.

¿Hay algo más que quieras contarnos?

No, bueno, que ojalá las personas en Psicología quieran interesarse más en salir de su curso y ver lo que otras disciplinas tienen que hacer, porque realmente sino el mundo es chiquitito; y cuando uno curiosea en los jardines de las demás disciplinas te das con que el mundo es gigante y que el tema es más complejo y que necesitas de lo otro, no lo vas a explicar todo y es una forma de reubicarnos también. A veces los psicólogos somos muy omnipotentes y todo queremos abarcarlo y así no es, se necesita de lo otro. La mente no es de nuestra propiedad, es de dominio público.

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