Nuevos retos de tratamiento psicológico: Internet, juegos en red, ¿Adicción o trastorno?

Hemos entrado a una nueva era, donde las citas preparadas con anticipación y las conversaciones frente a frente han pasado de moda. Una época en la que siempre se sabe lo que les ocurre a cada uno de nuestros amigos, sin ser la causa, necesariamente, por verse tanto. Tan solo una ventana nos transporta a un nuevo mundo, donde somos poderosos y líderes; donde las amistades están bastante cercanas. La tecnología de las telecomunicaciones vino para quedarse. Y qué bien se nos ha acomodado.

El desarrollo apresurado de Las TIC (Tecnologías dela Informaciónyla Comunicación) promueve nuevos estilos -de vida- para entablar relaciones. Han favorecido la aparición de un nuevo modelo social de relación: un individualismo en red. En otras palabras, según Sánchez-Carbonell (2008) las relaciones interpersonales han dejado las estructuras tradicionales y se han personalizado al máximo, teniendo como centro del eje a la persona individual, una autentica revolución social que tiene como principales exponentes al Internet, la telefonía móvil, los juegos en red.

Pero, ¿por qué el uso cada vez mayor de estas actividades se está considerando como problemáticas para la salud física y mental del ser humano? Pues, porque cualquier conducta normal considerada placentera es susceptible de convertirse en adicción. El internet resulta placentero ya que puede producir un tipo particular de adicción al fomentar el mantenimiento de conductas reforzadoras –sexo, juegos, relaciones interpersonales, entre otras- que pueden producir dependencia (Astonitas, 2005).

La adicción a Internet puede definirse como el uso practicado en frecuencia y duración tales que origina dificultades psicológicas, familiares, académicas o laborales en la vida de una persona. (Cruzado, 2006)

 Sin embargo, existe un actual debate sobre si es pertinente considerar al abuso del internet una adicción en sí o si es que es solo un medio para satisfacer otro tipo de necesidades. El Manual de Diagnóstico de los Trastornos Mentales yla Clasificación Internacionalde las Enfermedades no reconocen las adicciones conductuales como trastornos mentales. Asimismo, no se incluye en el DSM-IV ni en el DSM-IV-TR. Aún así,  se está evaluando para incluirla en el próximo manual de diagnóstico Psiquiátrico y Psicológico (King, 1996; Suler, 2001).

Para aterrizar mejor este tema, en especial en nuestra realidad nacional, hace poco salió un informe en el Comercio que indicaba que tan solo en el 2011 se registraron, en el hospital Noguchi, 142 casos, (4 más que en el 2010) de ludopatía y adicción al Internet. De la misma manera, en estudios realizados en universitarios limeños se registró un gran porcentaje de éstos (63.6%) que se comunican con el 40% al 80% de sus amigos por Internet. Una razón por la que el éste puede resultar tan atractivo, es que la mayoría de la población tiene un acceso rápido y fácil, más que a los celulares o teléfonos fijos, por lo que es el medio del cual se obtiene una comunicación más eficiente y económica con los demás, aparte de contener otro tipo de actividades como juegos, información, software.

Dentro de lo que es la adicción en sí, para considerársela como tal, una de las características principales es la pérdida de control, la imposibilidad de atenerse a límites de tiempo establecidos antes del uso, deseos fallidos de controlar el uso, uso continuo del Internet a pesar de empezar a presentar problemas, ya sean fisiológicos, psicológicos o sociales. Asimismo, debe presentarse la tolerancia, como el incremento de la sustancia en cada uso para lograr el mismo placer, la abstinencia, la dedicación y abandono de actividades sociales, ocupacionales o recreacionales.

No obstante, cabe cuestionarse si esto es un problema de la sociedad como conjunto o de cada individuo con diferentes necesidades y vulnerabilidades? ¿Qué nos sucede a nosotros ahora que necesitamos depender de cosas para poder funcionar? Como menciona la psicóloga chilena Pilar Sordo, “estamos más expertos en saber cosas de afuera que en explorar mundos internos. Hemos dejado de conversar, de reírnos y de disfrutar de cosas más simples: nos quedó super cómoda la tecnología.” (Pilar Sordo, El Comercio, 5/02/12, País, a5).

Y aunque no se está queriendo generalizar, es bien cierto que este tipo de distracciones actúan como reforzadores en una vida llena de conflictos, problemas familiares, laborales y sociales, en la que no hay ya espacio para la relajación y la recuperación. Vivimos ahora en un mundo que no espera, que se adelanta a todo y no aguanta más de 10 segundos sin desesperarse a que cargue una página web. Los juegos en red, el chat y demás nos proporcionan una fuente de desahogo práctico y fácil. Y aunque no todos logren caer en las tentadoras redes (valga la redundancia) tecnológicas, es sabido que hay ciertas personalidades que pueden ser más vulnerables a ellas.

 Efectivamente, en un estudio realizado en 30 pacientes hospitalizados por estos problemas en el Noguchi, se encontró que ocho pacientes (26,7%) antecedentes psiquiátricos (neurosis en dos, déficit de atención e hiperactividad en dos, y trastorno de conducta, ansiedad de separación, onicofagia y episodio depresivo en cada uno de los otros cuatro respectivamente) (Cruzado, 2006). Y es que existen características personales que aumentan la vulnerabilidad psicológica a las adicciones, tales como introversión, baja autoestima, nivel elevado de búsqueda de sensaciones, timidez y fobia social, fantasía descontrolada, atención dispersa y tendencia a la distracción (Astonitas, 2005).

 Asimismo, en el estudio anterior se encontraron historias de disfunción familiar: 17 (56,7%) recibieron algún tipo de maltrato infantil (físico, psicológico o sexual). El 70% de los familiares afectados reportaban problemas adictivos (35% eran adicciones químicas –al alcohol, cocaína, marihuana o nicotina- y 35% eran adicciones conductuales -ludopatía, “adicción a internet”-).

Por lo tanto, es crucial darle la importancia debida a la crianza familiar. Las relaciones intrafamiliares están bastante descuidadas, ha disminuido la unión y la comunicación. Es pertinente fomentar estos valores en los hijos, en especial a los adolescentes (más de la mitad de estos casos eran hombres entre los 13 y 18 años).  Es en estos casos también que abundaba el uso del Internet para los juegos en red. Es interesante, ya que la combinación de condicionamiento operante de razón variable y reforzamiento social por parte de los otros jugadores, además de la profunda inmersión en un entorno alienante donde no hay amenazas para el ego y el jugador puede adoptar una “identidad poderosa” dejando atrás un ego desamparado incrementan su potencial adictivo(Cruzado, 2006).

La labor del psicólogo entonces, en estos casos, es evaluar a profundidad las causas por las que estos jóvenes recurren al Internet, ya que no es en sí la adicción el problema sino que subyacen otros problemas más internos y perturbadores para la salud mental. Muchos de estos jóvenes afirmaban que les encantaba pasar la mayor cantidad de tiempo en estos mundos alternos pues “se sentían poderosos, les elevaban la autoestima, humillaban a los demás; se les pasaba la cólera y tristeza, olvidando los problemas de la casa; se sentían aceptados y acompañados, se desenvolvían mejor”.

Por esto, en los tratamientos terapéuticos desarrollados en psicología, se han establecido parámetros para tratar a las adicciones, que con esta nueva demanda, se han reformulado, para tener pautas especiales para su tratamiento. Se empieza por la demanda en la que se evalúa la escala motivacional del paciente y se intenta retenerlo. Luego se da una evaluación y análisis funcional, para establecer las áreas donde es más necesario realizar cambios. Es probable que se utilice una técnica cognitivo – conductual para modificar hábitos desadaptativos. Más adelante, se empieza con el tratamiento en sí, que consta de una desintoxicación, deshabituación, normalización, prevención de recaídas, programa de mantenimiento y programa de juego controlado o reducción de daños.

Finalmente, se puede decir que este nuevo tipo de adicciones o trastornos de conducta están constituyendo un problema de gran relevancia social y clínica. A pesar de haber surgido hace solo unas décadas, la demanda de este es bastante alta. Por esto, es menester, dentro de la labor psicológica, considerar nuevos tipos de  tratamientos especializados en estos casos, tratar al paciente no solo desde su adicción, sino ahondar en él para llegar a las verdaderas causas del problema. Y es que, si todos usamos Internet ahora, ¿por qué solo algunos caen en el hoyo del vicio? Estas causas son a las que hay que prestar más atención.

 Fuentes:

Astonitas Villafuerte, L. M.. Personalidad, hábitos de consumo y riesgo de adicción al Internet, 23 (1) pp. 67-101.

Becoña Iglesias E. & Oblitas Guadalupe, L. A. Psicología de la salud y adicciones: perspectiva terapéutica. 21 (1)  pp. 73-103.

Cruzado Díaz, L., Matos Retamozo L. & Kendall Folmer R. (2006) Adicción a internet: Perfil clínico y epidemiológico de pacientes hospitalizados en un instituto nacional de salud mental. Revista Médica Herediana, 17 (4,) 196-205.

 Galarza Cerf, G. (5 febrero 2012). Consumo de videojuegos se quintuplicará en dos años. El Comercio, pp.a4. (5 febrero 2012). “Dependemos de cosas para poder funcionar”. El Comercio, pp.a5.

 Sánchez-Carbonell X., Beranuy, M., Castellana, M., Chamarro, A. & Oberst, U. (Febrero 2008) La adicción a Internet y al móvil: ¿moda o trastorno?, 20(2), pp. 149-156.

 

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1 Response to “Nuevos retos de tratamiento psicológico: Internet, juegos en red, ¿Adicción o trastorno?”


  1. 1 ximena 09/07/2012 en 9:21 pm

    TENGO UN HIJO DE 11 AÑOS, Y ES ADICTO A LOS VIDEO JUEGOS Y LA INTERNET, PUES SE PUEDE PASAR HORAS EN EL COMPITADOR O CONSOLAS SIN INMUTARSE POR EL PASO DEL TIEMPO, SI HAY QUE COMER O NO INCLUSIVE SI DEBE O NO IR AL BAÑO. PARA EL EL TIEMPO QUE DEDIQUE A ESTUDIAR O A HACER OTRAS COSAS TAN COTIDIANAS COMO HACER SU CAMA ES UNA PERDIDA DE TIEMPO, EN QUE MEJOR PODRIA APROVECHARLO JUGANDO, SEGUN SUS PROPIAS PALABRAS. ESTA EN TRATAMIENTO SICOLOGICO, MAS NO HA DISMINUIDO NADA SU ADICCION, NI SU ANSIEDAD. ODIA EL COLEGIO Y ES UNA LUCHA CONSTANTE PARA QUE TOME DEBERES. NO SE SI EL SICOLOGO ES EL PROFESIONAL ADECUADO, AGRADECERIA SI ME PUEDEN ORIENTAR PUES LA VERDAD ES QUE A RATOS ME SIENTO SOBRE PASADA Y YA NO SE COMO MANEJAR LA SITUACION.
    MUCHAS GRACIAS


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